dom. May 3rd, 2026

La paz, la “tranquilidad del orden” se opone a la violencia. La palabra violencia proviene del latín Vis que significa fuerza y ​​generalmente tiene la connotación de violar, infringir, infringir una regla, una ley o los derechos de los demás. La violencia es un atentado a la dignidad de la persona y uno de los problemas más graves de nuestra sociedad. Sus manifestaciones son múltiples: terrorismo, homicidio, robo, delincuencia organizada, “cobro por el derecho a un piso”, extorsión, acoso laboral, cortes de ruta, violencia verbal, pero la más grave es la guerra. La violencia siempre ha existido, podría ser tan antigua como la humanidad, pero hoy se ha incrementado, especialmente en nuestro país.

Los “maestros de la sospecha” la han sustentado de diversas formas: Marx con la lucha de clases, Nietzsche con la visión del superhombre y el esclavo, y Freud al explicar los dos instintos básicos del ser humano: Eros Y Tánatosel segundo, cultiva la muerte y la destrucción.

Estamos viviendo una violencia generalizada en muchas de sus formas, lo peor es que se está normalizando. La violencia parece rodearnos, haciéndonos sentir impotentes, como si no pudiéramos hacer nada más que escondernos del miedo. En todas partes hay violencia y por lo tanto, víctimas de ella. Algunos aspectos de la violencia psicológica pueden incluso provenir del gobierno: gritos, menosprecio, sarcasmo y burlas contra los opositores políticos. bien dice el Biblia en el libro de Proverbios (10,19): “En mucho hablar no faltará el pecado”. Él también Nuevo Testamento señala que “todo hombre debe ser pronto para escuchar y tardo para hablar” (Stg 1,19). De paso exige que se cumpla lo dicho: factores verbales (Stg 1,22). Asimismo, de manera más contundente afirma: “Si alguno no refrena su lengua, se engaña a sí mismo… Ponemos frenos a los caballos para que nos obedezcan” (Santiago 3,3). Las palabras pueden ser muy destructivas, creadoras de una violencia que puede herir más que un puñal.

Vale la pena señalar algunas fuentes de agresividad y violencia, que en algunos casos son fomentadas por los medios de comunicación. Expertos en la materia afirman que la violencia en el cine, la televisión y otros medios condiciona e insensibiliza a los espectadores de todas las edades, pero especialmente a los niños. Los medios de comunicación han creado una inmunidad al horror de la violencia misma.

A lo anterior, podríamos agregar como otra fuente de agresividad, la violencia intrafamiliar. En este ambiente es increíble que algunos lo consideren normal. Los niños generalmente no aprenden a dialogar, a estar en desacuerdo sin lastimar, a superar la ira, a pedir perdón. Es de gran valor crear un clima físico, social y psicológico saludable en la familia. Esforzarse por crear una generación de niños no violentos que no perciban la violencia como un medio legítimo para expresarse y resolver problemas.

También podríamos mencionar la violencia en la sociedad. Existe en el Derecho la violencia para castigar los delitos y la desobediencia a las leyes, pero esto debe ser moderado, sin embargo, la pena capital todavía se practica en muchos países y en algunos países se utiliza la mutilación para castigar algunos delitos. Además, varios países establecen la liberalización de las drogas, que pueden ser fuente de violencia.

Grandes líderes políticos como Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr. fueron constructores de paz que lucharon contra la violencia. El primero contra la violencia de Estado, Inglaterra contra la India, y el segundo contra los prejuicios raciales. El libro de Luther King Jr. tiene un título muy apropiado fuerza para amar (Fuerza para amar). La fuerza se realiza en la debilidad de un amor desarmado, pero vigoroso, que desarma a los que se le oponen.

Un notable biólogo de origen húngaro Albert Szent-Györgyi, premio Nobel y autor del libro el mono loco, señala que “el hombre no está actuando como ser humano, sino como un antropoide loco”. En su opinión, la violencia nunca soluciona nada… sólo demuestra nuestra estupidez… si muchos ciudadanos nos quitaran de los corazones todo sentimiento de animosidad, crearíamos un clima en el mundo en el que los seres humanos dejaríamos de recurrir a soluciones violentas.

En definitiva, en la educación se deben promover principios y virtudes éticos, como la humildad, la justicia y la prudencia, que ayudan a combatir la violencia. De igual forma, en las universidades, en las diversas profesiones, deben establecerse como obligatorios cursos de Ética que promuevan el ejercicio de la justicia y la paz.

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