lun. Jun 22nd, 2026

Ya estamos de lleno en el año 2023. Un año previo a las elecciones presidenciales mexicanas y en el que todos ya muestran el cobre de lo que son y lo que realmente quieren. Esta es la primera vez que, cuando vayamos a votar el 2 de junio de 2024, ya habremos sido testigos de una campaña ininterrumpida que duró más de siete años. En ninguna parte del mundo ya nada es lo que era. Sin embargo, en México sufrimos un cambio –o la intención de cambiarlo todo– de tal magnitud que realmente se puede decir que, si las cosas siguen como están a finales de este año, volver atrás será absolutamente imposible.

¿Qué pensaría de un país que a principios de año recibe en su capital al Presidente de los Estados Unidos de América y al Primer Ministro de Canadá, se reúne en su Palacio Nacional, llega a una serie de acuerdos y días después parece que todo lo acordado se olvida? ¿Qué pensaría de una nación que, al mismo tiempo y sin quitar el dedo de la raya, está gestionando todo para organizar otra cumbre con otras naciones que no pertenecen a Norteamérica ni al T-MEC? Siendo esto consecuencia del entendimiento político entre el honorable presidente cubano y el experimento cubano. Porque eso fue exactamente lo que hizo el presidente López Obrador y su administración. De día trabó buena amistad con canadienses y estadounidenses y de noche entregó medallas y reconocimientos al presidente cubano.

Todos tenemos sueños. Todos hemos pensado en algún momento que quizás el mundo sería mejor si en lugar de haber triunfado infantería de marina El camarada Fidel Castro hubiera triunfado, con todo y sus mentiras y totalidades. Aunque lo cierto es que, si hiciéramos una encuesta gratuita en Cuba, suponiendo que esto fuera posible, encontraríamos que más de la mitad de los cubanos daría cualquier cosa por vivir en este mundo decadente, absurdo y de gusanos que somos los que No pertenecemos al éxito de la Revolución Cubana.

Primero tuvo como ejemplo a la Unión Soviética y, quizás por eso, Castro resultó ser un comunista tan convencido. Después, cuando desapareció la Unión Soviética y triunfó el mundo occidental con su capitalismo, el ex dictador cubano se encontró con que en la tierra de Simón Bolívar, Venezuela, había otro soñador que también era un oficial de bajo rango, pero ¿qué? es más importante- de un nivel socioeconómico más bajo, que soñaba un día con Bolívar y soñaba con hacer triunfar la revolución castrista al día siguiente. No sería posible entender lo que fue y es Venezuela si no fuera por Fidel Castro, y Castro hoy solo sería una pesadilla en la historia si no hubiera tenido el petróleo y la destrucción de Venezuela para consolidar sus últimos años. No solo los años previos a su muerte, sino también los últimos años de desajuste económico, político y social que ha tenido la isla caribeña hasta la fecha.

Ese mundo es el que contrastamos con el mundo de los grandes acuerdos internacionales y la formación del primer mercado interno global en términos de nivel de consumo, producción y gasto. Ese es el país en el que vivimos. Por eso, no sorprende que el pasado 16 de febrero -tras una abstención del pacto Va por México- Morena y sus aliados acordaran designar a quienes conformarán la Comisión Técnica Evaluadora que revisará los perfiles de quienes aspiran a ser directores. del INE.

A pesar de que el INE siempre fue una cuestión de partidos y políticos, esta es la primera vez que –como los ganadores de las elecciones que se han realizado desde 2018 a la fecha–, como los que están en el poder, están convencidos de que no hay nada que preservar de la institución electoral, todo se pone en manos de una lotería. Hoy el INE se encuentra en medio de un juego en el que, a pesar de cumplir con lo dispuesto por la ley y cumplir con sus deberes, tiene todas las de perder. Y lo es porque, independientemente de quiénes resulten elegidos como concejales, es un órgano que simplemente ha dejado de merecer la confianza del poder.

Lo ocurrido podría ser combustible para las llamas que arderán el próximo 26 de febrero en la macromanifestación, o también podría ser una prueba de que, hagan y digan lo que hagan los que no forman parte de la cuatro que?y el grupo del Presidente, no podrán cambiar nada.

Todo parece estar decidido. Es más, para que no quede duda, la semana pasada se publicaron en diferentes partes los resultados de una encuesta preliminar sobre quién sería el candidato a presidente de la República dentro de las filas de Morena. La encuesta, realizada por la agencia Enkoll, reveló dos datos principales: uno, que Claudia Sheinbaum es la mejor posicionada dentro de Morena para suceder a López Obrador, aventajando a Marcelo Ebrard por 18 puntos. Y, dos, que ya sea Sheinbaum o Ebrard, cualquiera de ellos ganaría la elección presidencial con una ventaja de 31 puntos.

En este momento, en nuestro país, la política se ha convertido en algo grotesco. Por un lado, hay una oposición perdida, prácticamente inexistente y dedicada a dar golpes en los distintos municipios del país, sin un candidato claro y, lo que es peor, sin una propuesta que pueda integrar y servir a los millones de votantes. que obtuvo el presidente López Obrador en 2018. No hay propuesta, no hay candidato y con un lema que dicta que va por México, pero la cuestión -como con el actual régimen es la cuatro que?y de qué está hecho este movimiento, es, ¿hacia dónde va?

¿Exactamente qué tiene la oposición para ofrecer al pueblo mexicano? Porque una cosa es andar con el petate de los muertos en los grandes partidos y otra cosa es definir quién articulará una propuesta que signifique esperanza para el pueblo y que pueda permitir una candidatura con posibilidades de éxito. No importa andar coleccionando cosas que uno no haría, ni qué es para uno la antipolítica, lo que importa es quién las hace y qué pasa con las consecuencias de esos hechos. Y, hoy, tenemos una doble bifurcación en la tragedia nacional. Primero, se han hecho demasiados cambios en tan poco tiempo que no tienen sustitutos. Y segundo, todo eso, los errores del enemigo que recuerdan el viejo dicho napoleónico de que “cuando veas que tu enemigo se equivoca, no lo interrumpas”, plantea la verdadera pregunta de si la oposición estará a la altura en 2024.

Al fin y al cabo, lo que sigue teniendo nuestro país es que no hay nada de un lado y nada del otro. Como en los trucos de magia y como actúan los magos baratos, todo es un efecto óptico. Sin embargo, a partir de ahora, es necesario aclarar cuál es la verdadera propuesta del cuatro que?y lo que realmente está ofreciendo esa oposición que dice y repite que va por México.

En política siempre se ha impuesto que la ambición, los sueños, la fe o argumentar que Dios se le apareció de noche son fundamentales para triunfar. Pero la verdad es que aquí tampoco tapas ni quienes podrían representar a la llamada oposición –suponiendo que exista– han recibido ninguna de las dos convocatorias. Hasta ahora nadie ha recibido ni el llamado de Dios en medio de la noche ni el de Andrés Manuel López Obrador al final de la mañana diciendo: “tú serás mi sucesor o sucesora”.

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