
Desde los 10 años Belinda supo que lo suyo era el medio artístico, apoyada por sus padres, no solo tuvo papeles protagónicos en telenovelas infantiles, también se destacó en el mundo de la música con la que se ganó el cariño y respeto de tu audiencia. El pasado agosto, la bella cantante cumplió 35 años vieja, y aunque no le ha ido bien en el amor, ella sigue adelante, enfrentando todo tipo de obstáculos y crítica. En una de sus presentaciones se toma un momento para leer mensajes en tarjetas que sus fans llevan a sus conciertos.
Esta dinámica lo hace compartir un poco más con sus fans, su personalidad, talento y belleza son más que evidentes y es un hecho que sus conciertos se llenan y logra entretener a los asistentes con gran profesionalismo. A pesar de las múltiples polémicas en las que se ha visto envuelta, Belinda sigue brillando y se mantiene en la cima de su éxito.
Como sabemos los que seguimos la carrera musical de Belinda, curiosamente los hombres que se convirtieron en pareja, se tatuaron algo de ella, recordemos que Lupíllo se tatuó el rostro de ella en uno de sus brazos, luego Criss Ángel también se tatuó su nombre. Belinda en el lado derecho de su pecho. Y finalmente tenemos al cantante de regional mexicano Christian Nodal quien dibujó los ojos de Belinda en su abdomen e hizo otro suyo con su nombre detrás de la oreja.
Este pasado de hombres que se tatuaron algo de ella ha hecho que otros hombres repitan la acción, pero como fans, un caso curioso que acaba de suceder. El fin de semana pasado estaba dando un concierto cuando una fan sorpresivamente le mostró un mensaje que decía “Belinda me tatúa”, y ella inmediatamente dijo no quiero.
Esta respuesta de Belinda deja en claro que ya no le hace gracia que sus fans o parejas se tatúen algo de ella. Belinda, quien estuvo en el escenario de la Feria Pachuca 2023, leyó varios mensajes, pero justo cuando llegó a leer el de…
EN PAREJA es un sitio donde encontrarás historias verdaderas, recorriendo todas las etapas por las que pasa una relación de dos personas, donde cada hombre y cada mujer tiene su propio espacio.
