sáb. May 9th, 2026

Comisionado del Servicio de Protección Federal

El indicador de inflación del INEGI de la primera quincena de junio es el más bajo en 54 quincenas, confirmando el pronóstico de que en la primera mitad del año tendríamos una disminución en el costo de los principales productos, por muchos factores, pero fundamentalmente por a una serie de decisiones difíciles, aunque acertadas, para manejar la economía nacional.

No hay que ir muy lejos para revisar las afirmaciones y análisis que se hicieron sobre la trayectoria que seguiría el costo de los principales productos que consumimos y los servicios que contratamos; que varió de ambiguo al pronóstico de que la disminución sería menor, lo que afectaría las proyecciones de crecimiento del PIB en 2023. Ocurre lo contrario y la caída sigue la tendencia que se podría observar si se hiciera un estudio objetivo del comportamiento de la economía Mexicano, sin filias ni fobias, algo complicado en este cambio de era.

Sin embargo, el problema de la inflación tras la pandemia persiste en México y en el mundo. El motivo empieza a convertirse en una bola de nieve que podría alterar a los sectores industriales y grandes empresas, que han visto en el incremento de sus precios una forma no solo de recuperarse, sino también de generar beneficios por encima de sus estimaciones.

Es cierto que el objetivo de cualquier empresa debe ser la obtención de beneficios, pero hacerlo a toda costa contradice todos los principios de la sana competencia y del capitalismo que sí trae beneficios a la mayoría.

En las últimas semanas, los titulares de los principales medios impresos del mundo han señalado que la estrategia de aprovechar la inflación para incrementar los márgenes que se reportarán a los accionistas mantiene artificialmente el incremento de precios y el consiguiente aumento oficial de las tasas de interés. para detenerlo Incluso, el reordenamiento de las cadenas productivas internacionales está contribuyendo a una disminución de los costos de fabricación y transporte que deberían verse reflejados a favor del consumidor final y eso no ha sucedido.

Durante décadas, el concepto de gobierno corporativo ha sido una pauta en los negocios para gestionar de la mejor manera posible, y con ética, los destinos de las empresas que aspiran a dominar los primeros lugares de su mercado. Existen leyes nacionales y reglamentos internos que especifican la conducta que deben seguir las empresas que operan filiales en otros países y sancionan los actos de abuso, corrupción o violaciones a las buenas prácticas de comercio internacional; eso incluye tener en cuenta a sus propios clientes y hacer lo que les corresponde para ayudarles a encontrarse en una mejor posición económica para que, si así lo quieres ver, sigan consumiendo. Ni siquiera por ese interés muchas de las firmas que producen la mayoría de los comestibles que tenemos en nuestras cocinas se han planteado moderar sus beneficios.

Sé que estoy entrando en terreno ideológico cuando escribo sobre considerar cuánto debe ganar una empresa y si realmente hay un sentido social en los negocios en el que debe prevalecer el interés general, pero hay una poderosa razón económica que deja esta estrategia de aumentar precios y esperar a que los ingresos de tu clientela los igualen con el tiempo: es malo para cualquier mercado, porque no les permite desarrollar todo su potencial.

Una de las causas de la desigualdad que afecta a varios continentes, particularmente al nuestro, es la concentración de mercados que podrían recibir más competidores y en consecuencia ofrecer mejores precios a los consumidores; así como marcas y servicios innovadores que masifican los avances tecnológicos. El camino fácil siempre será aumentar el precio, aunque no se justifique económicamente; Es que no estamos en un momento en que eso sea posible, solo por la preocupación de los directorios de seguir obteniendo márgenes atractivos, pase lo que pase en el planeta.

Este fenómeno empieza a suscitar protestas e iniciativas tanto de gobiernos como de legisladores de países desarrollados, y en vías de serlo, para poner techo a las ganancias y establecer condiciones justas en mercados que, por cierto, han disfrutado de monopolios encubiertos. . La naturaleza de los negocios, es importante recordar, es la competencia y la creación, cada vez, de mejores productos y servicios para mercados amplios. Su mano invisible debe orientarse hacia la justa distribución de los beneficios y utilizar su relevancia en la sociedad para generar prosperidad, no para aprovecharse de ella.

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