
La industria hotelera es el negocio de mayor transformación tras la pandemia y creó ambientes para la nueva demanda de viajeros.
El reembarque ha venido acompañado del momento que vive México en sus 3 principales destinos. Cancún-Riviera Maya, Los Cabos y Riviera Nayarit.
Compartimos algunos números recogidos hace unos días en el Foro de Expansión de Hoteles y Resorts organizado por Leisure Partners, liderado por John McCarthy y Gustavo Ripol, que revelan esta inercia en el negocio.
Desde antes de la pandemia, el turismo logró crear 451.000 puestos de trabajo entre 2012 y 2017, aunque según el WTTC (World Travel & Tourism Council) los empleos directos superan los 4 millones y representan el 7,9% del total del país. Estos datos fueron relevantes en 2017, considerado un año récord en visitantes, gasto per cápita y niveles de ocupación.
Ese año, Playacar, Akumal, Riviera Maya, Playa del Carmen, Cancún, Nuevo Vallarta y Cabo San Lucas fueron los principales destinos por nivel de ocupación, que fluctuó entre 74.95 y 87.71%.
Para 2018 el beneficio económico fue de 23 mil millones de dólares y el año pasado alrededor de 50 millones de turistas visitaron los destinos del país.
La razón es el beneficio económico que representa el 8.7% del PIB (Producto Interno Bruto) nacional, con lo cual México se ubicó en el 6° lugar entre los principales destinos del mundo, precedido por Francia, Estados Unidos, España, China e Italia.
Con base en lo anterior, Riviera Maya, Puerto Vallarta, Riviera Nayarit, Baja California Sur, San Luis Potosí, Monterrey, Puebla y Ciudad de México se consideran mercados estabilizados de gran dinamismo.
Como tendencias de lo que se trabaja está el turismo de playa considerado destino selecto, así como la presencia de marcas hoteleras consideradas Banderas, Lifestyle y Boutique. En el ámbito de los productos y servicios, qué ocurre en los alquileres de corta estancia a través de plataformas como Airbnb, multipropiedad, fraccionamiento propiedadcondominios y residencias turisticas.
De la misma manera, conceptos como resorts todo incluido, desarrollos de usos mixtos, el impacto de la gastronomía orgánica (de la granja a la mesa), turismo sustentable y experiencias están en la mira de inversionistas, operadores y desarrolladores.
Asimismo, se ven venir oportunidades en Ensenada – Valle de Guadalupe, Cabo del Este, Mazatlán, Punta Mita – Corredor San Blas, El Bajío, Costa de Oaxaca y periferia de la Ciudad de México (CDMX) a través de las generadas por Hidalgo, el Estado de México y Querétaro.
Este es sin duda parte de los motivos que impulsan a la hostelería, pero también lo que anima a otros mercados desarrollados como el de Estados Unidos donde ha conseguido reactivar activos varados (activos varados). Una muestra de cómo el negocio se ajusta a nuevas realidades como el regreso de los viajes de negocios y la escasez de mano de obra, factor que está revitalizando las ciudades. Es una situación que afortunadamente está lejos de verse en los destinos mexicanos más dinámicos en momentos en que al cierre de 2021 se registró la apertura de 13 hoteles, sumando 2,660 nuevas habitaciones al inventario.
Sin embargo, la inercia de factores como la capitalización a través de diferentes marcas en un mismo espacio, la sustentabilidad, el net zero design y, sin duda, el bienestar deben ser tomados como olas que comiencen a cubrir proyectos que buscan mantenerse a la vanguardia de las tendencias. .
Y esta es una noticia importante para uno de los sectores ganadores de la pandemia.
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