mié. May 6th, 2026

Economista

Buenos Aires, Argentina.- Las últimas dos décadas se han caracterizado por una importante expansión monetaria mundial, que ha permitido aprovechar el cambio de modelo económico en los distintos países, así como la reducción de costos producto de la globalización y la transformación de la estructura económica debido a la invención y uso generalizado de Internet.

Por un lado, el sistema de libre fijación de precios se generalizó en diversas regiones del planeta para lograr una mejor asignación de recursos, lo que incrementó la productividad y la producción de bienes y servicios. Otro beneficio fue el aprovechamiento de las ventajas comparativas de los países por parte de consumidores y productores. Esto se debe a que las naciones se especializan en la producción de bienes donde sus costos son más bajos. Así hemos visto una reducción significativa en los precios de diversos bienes como televisores y electrodomésticos, diversos dispositivos electrónicos, etc., en todo el mundo. Esto puso a disposición de diversos sectores de la población una gran cantidad de bienes que hace unos años no podían adquirir. Finalmente, un tercer factor que permitió el progreso actual fue la transformación del sistema económico por el uso de Internet, tanto en los hábitos de consumo como en las diferentes formas en que las personas ahora trabajan.

Esta política expansiva, a la que llamo “manta monetaria”, creció y abarcó a gran parte de los países, lo que se reflejó en mayores montos de financiamiento a gobiernos, empresas y personas; además de una reducción significativa en las tasas de interés. Esto imposibilitó conocer el verdadero riesgo crediticio de los deudores, así como de sus proyectos. Cuando la tasa de interés es cercana a cero, un gran número de empresas y gobiernos parecen seguir políticas y estrategias positivas.

Esta política monetaria expansiva se incrementó significativamente a raíz del Covid, lo que agravó las distorsiones que ya existían y iban creciendo en los diferentes mercados y zonas económicas, principalmente el fenómeno inflacionario. Sumado a esto, el proceso de globalización se revirtió con la ruptura de las cadenas productivas internacionales y el impacto de la invasión rusa a Ucrania. Esto significa que la expansión monetaria también debe reducirse e incluso revertirse, es decir, ahora la “manta monetaria se está encogiendo”, pero su impacto no es homogéneo, sino que es mucho más fuerte en las orillas que en el centro. Los gobiernos con malas políticas económicas, así como las empresas con mala administración, que tienen gobiernos corporativos deficientes y con proyectos mal evaluados, así como las personas con mayores niveles de riesgo crediticio, tienen dificultades para cumplir correctamente con el servicio de su deuda.

Cuando se cambia la política monetaria, es común que sus efectos se consideren transitorios, por lo que se posponen o evitan los ajustes, esperando que las políticas expansivas globales vuelvan a la “normalidad”. Es común que los gobiernos hayan creado programas sociales e iniciado proyectos de baja rentabilidad, con ingresos que creen se mantendrán en el largo plazo y que el servicio de su deuda tendrá un bajo costo. Sin embargo, no es así y tienen problemas de financiación.

Por ello, se toman decisiones que posponen las soluciones correctas o incluso agravan los problemas. Además, es frecuente que se busque a los culpables para responsabilizarlos, ya sea dentro o fuera de su país. Por ejemplo, se acusa a los comerciantes y empresarios de ser los culpables de la subida de precios o de que los países vecinos quieran invadirlos o de que sean los inmigrantes los que destruyan puestos de trabajo y asalten a la población.

Lo que sucede actualmente en Argentina, un país con grandes recursos, población educada y una economía muy diversificada, es un ejemplo de la velocidad con la que una economía que está al “borde de la manta” puede deteriorarse al posponer los ajustes requeridos. Su deuda pública pasó de alrededor del 50 por ciento a más del 100 por ciento en solo cuatro años; El peso argentino se cotizaba a principios de 2020 a 66,30 por un dólar y hoy está a 170, pero como hay control de cambio, hay precios diferentes según su origen y uso, como turistas o agricultura. Por su parte, la inflación se ha duplicado y fue de 6.3 por ciento solo el mes pasado y en términos anuales ya está en 88 por ciento respecto al año anterior, superando el 100 por ciento en vestuario, calzado y cerca de este porcentaje en alimentos y bebidas. Por su parte, las tasas de interés de los préstamos ya superan el 100 por ciento y es difícil obtenerlas.

México debe ser cauteloso con sus políticas económicas porque el tamaño de la “manta crediticia global” seguirá reduciéndose, lo que agravará la obtención de recursos para el gobierno y para las empresas. Pero al mismo tiempo, se abren oportunidades muy importantes.

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