
Manuel Hinojosa y Arturo Reyes
En la era de la disrupción, las empresas se enfrentan a diversos retos y oportunidades, de los que la función financiera no está exenta. Esta área debe ser una de las principales involucradas en la transformación digital para mantener la competitividad en el mercado; por ejemplo, la evolución de las soluciones y tecnologías empresariales, como las herramientas de gestión del rendimiento empresarial (EPM), han sido de gran ayuda para lograr este objetivo.
En el estudio Agenda del CFO para elevar las finanzas. Futuro de las finanzas, de KPMG International, el 60 por ciento de las personas encuestadas cree que la adopción de soluciones predictivas y de análisis de datos es esencial. A su vez, más del 80 % de las organizaciones integran datos externos para la planificación estratégica y la toma de decisiones, dedicando de dos a tres veces más tiempo al análisis y al soporte de decisiones que el promedio de la industria.
Es decir, la EPM es una software negocio enfocado al conjunto de procesos y metodologías utilizadas para administrar el desempeño y las operaciones financieras de una empresa, lo que proporciona una visión holística de los aspectos financieros como la planificación, consolidación, presupuestación, informes e indicadores de desempeño.
Esta tecnología ofrece una serie de beneficios significativos, por ejemplo, proporciona una plataforma integral y centralizada para la gestión financiera, lo que permite realizar un seguimiento preciso y en tiempo real de todas las actividades relacionadas con el seguimiento de los resultados comerciales. Al tener una visión completa de la información relevante de la empresa, se pueden tomar decisiones informadas y estratégicas que impulsen su crecimiento y rentabilidad.
Asimismo, al contar con distintas perspectivas, complementarias a los datos tradicionales, se pueden incluir indicadores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), que algunas organizaciones deben emitir periódicamente.
Por otro lado, EPM mejora la eficiencia en los procesos operativos al automatizar tareas repetitivas y eliminar la entrada manual de datos, reduciendo la posibilidad de error humano y agilizando los flujos de trabajo financieros. Esto permite que el capital humano dedique más tiempo y esfuerzo a actividades de mayor valor, bajo una visión más analítica y enfocada a la toma de decisiones. Además, brinda mayor transparencia y credibilidad en los datos financieros, facilitando la identificación de tendencias y patrones para un mejor control.
Es importante resaltar que la implementación exitosa de este tipo de soluciones representa un gran desafío para las empresas debido a que es necesaria una cuidadosa planificación, una sólida infraestructura tecnológica y una adecuada capacitación del personal; sin embargo, es una necesidad que debe ser evaluada para enfrentar el dinamismo constante del mercado y los cambios en el entorno económico para ser más ágil como empresa.
En conclusión, los beneficios de EPM para la empresa y la función financiera ofrecen la oportunidad de tener una visión holística y centralizada de los datos y reportes para aumentar la precisión y eficiencia de las operaciones.
Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de quienes firman el artículo y no representan necesariamente las ideas y opiniones de KPMG en México.
Manuel Hinojosa es socio de Customer Solutions Consulting y Arturo Reyes es CRM Director de Financial Transformation Consulting en KPMG México
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