
El presidente López Obrador ya anunció una de las últimas iniciativas que presentará durante su mandato.
Será la reforma constitucional para cambiar la adscripción de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
De cumplir con presentarlo el 1 de septiembre de 2024, cuando se instala la nueva legislatura, a su gobierno solo le quedaría un mes a partir de entonces.
AMLO se refirió a esa fecha, apostando a que en las próximas elecciones federales Morena y sus aliados tendrían mayoría calificada en ambas cámaras del Congreso y, por tanto, habría apoyo al cambio con el que pretendía eludir el artículo 21 de la Constitución y que rechazó la Corte, ahora sí prospera modificando la Constitución.
¿Qué necesitan Morena y sus aliados para lograr mayorías calificadas en ambas cámaras del Congreso? Una victoria aplastante en las elecciones de 2024. Incluso más alto que en 2018.
Recordemos lo que pasó ese año, así como en 2021.
En las elecciones a diputados de 2018, el voto a favor de Morena y sus aliados correspondió al 47,9 por ciento de los votos válidos.
En 2021, ese porcentaje bajó levemente y fue del 44,3 por ciento del voto válido.
Entre 2018 y 2021, gracias a la ‘ingeniería electoral’ realizada, Morena y sus aliados obtuvieron mayoría calificada.
En las elecciones de 2021, limitando las maniobras de Morena por decisiones del INE, los votos obtenidos ya no alcanzaron para mayoría calificada sino para mayoría absoluta.
En el Senado, el porcentaje de votos válidos en 2018 a favor de Morena y aliados fue de 47,6 por ciento, que alcanzó mayoría absoluta pero no mayoría calificada.
A pesar de que López Obrador hubiera ganado la Presidencia, la historia hubiera sido completamente diferente en estos años si Morena no hubiera obtenido la mayoría absoluta en ambas cámaras y la mayoría constitucional en la de diputados.
Para el sexenio que comenzará en 2024, las cosas pueden ser muy diferentes (independientemente de que Morena gane la Presidencia) si las cámaras del Congreso no obtienen la mayoría absoluta.
Y la realidad es que, con las preferencias políticas actuales, así como con los cambios que se observaron entre 2018 y 2021, es probable que Morena no llegue a esa mayoría… mientras la alianza opositora se consolide y se abra a los ciudadanos.
Una multitud de buenos candidatos a diputados y cargos senatoriales puede darle una ventaja a la oposición.
En el caso de Morena, es muy probable que veamos tremendas peleas entre grupos y personajes, ya que no habrá puestos para todos.
Se puede anticipar que seguramente habrá una gran deserción de políticos que no tomen la candidatura de Morena que esperan, lo que probablemente debilite la intención de votar por el partido de gobierno.
Entonces, contrario a lo que cree el presidente López Obrador, cuando presente su iniciativa de reforma constitucional el 1 de septiembre de 2024, podría encontrar un Congreso con más peso específico de la oposición.
En Morena saben perfectamente cuál es el escenario probable y no se van a quedar con los brazos cruzados.
Van a buscar que, de una forma u otra, se logre una ventaja suficiente, al menos para llegar a la mayoría absoluta.
El INE y el TEPJF van a ser instituciones clave en todo este proceso, ya que lo más probable es que Morena juegue “en la línea”. Es decir, dentro de los límites de lo legal, apostando a que quizás tengamos un árbitro electoral timorato que no va a sancionar las faltas cometidas.
Esperemos que ambas autoridades actúen como tales y no toleren, por miedo al poder presidencial, que Morena se salte las rejas.
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