dom. Jun 7th, 2026

Andrés Remis, Especialista en derecho aeronáutico y aeroportuario en Santamarina + Steta.

El disputado Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles lograría lo que ni los llamados gobiernos conservadores o neoliberales se atrevieron o no pudieron hacer en México: abrir las libertades aéreas para que las aerolíneas extranjeras puedan acceder al cabotaje aéreo mexicano para el embarque y traslado de personas, mercancías y correo, en el propio territorio nacional.

La llamada 4T, encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, pretende abrir esa puerta que en otras partes del mundo, como la Unión Europea, ha funcionado de maravilla, pero aquí sería una toma de decisiones incierta, nada fácil. a tramitar y que en primera instancia requiere una reforma al artículo 27 de la Constitución Política que prohíbe expresamente esta práctica en perjuicio del mercado nacional.

En México, las libertades aéreas se plantean en la agenda, debido a pronunciamientos del gobierno federal de generar y activar más operaciones en AIFA, con empresas extranjeras que puedan acceder al cabotaje, lo que implica un mayor riesgo: la entrada de aerolíneas de Estados Unidos, la mayor potencia del mundo en esta materia. Actualmente, solo las aerolíneas mexicanas pueden realizar cabotaje como resguardo de nuestra industria nacional para que sea ella la que explote los servicios de transporte aéreo sin competencia depredadora.

Se propone que el AIFA permita a las líneas aéreas extranjeras, no sólo a las comerciales de pasajeros sino también a los taxis aéreos y de carga, realizar operaciones de cabotaje en territorio nacional. Además de la reforma constitucional, que rige nuestra industria aérea y todas las normas que de ella se deriven, se requerirá una reforma integral de la Ley de Aviación Civil, pero las consecuencias no acaban ahí…

Tenemos varias disposiciones en materia de aviación, donde las aeronaves matriculadas en nuestro país solo pueden ser pilotadas por mexicanos y esto es lógico, porque al fin y al cabo nuestra legislación dice que el primer oficial es la máxima autoridad a bordo y la ley le otorga facultades no sólo civil sino también penal.

Por eso hay que repensar si queremos permitir y avanzar hacia un contexto de cielos abiertos y se permite el cabotaje, porque no solo hay que pensar en la cuestión operativa sino también en la Ley, ¿vamos a permitir que un piloto extranjero se establezca? a sí mismo como una autoridad para efectos legales? de la ley mexicana?

En cuanto a las quintas libertades, México las conoce muy bien, pues existen varias líneas aéreas que, con base en tratados bilaterales, tienen derecho a embarcar pasajeros, correo y carga de otro país, pasar por el nuestro y de aquí volar a otro, por ejemplo. , en ruta a Santiago de Chile, Cancún, Miami y viceversa. Esto es así porque el mercado mexicano no ha explorado estas rutas desde el punto de vista operativo y comercial.

Las libertades del aire están reconocidas en la Convención de Chicago, que es la llamada constitución del derecho aeronáutico internacional, firmada en 1944 y que creó la Organización de Aviación Civil Internacional como parte de la ONU. La OACI -por sus siglas en español- no es un regulador como tal, sino la autoridad internacional que se encarga de establecer los estándares mínimos en materia de derecho aeronáutico, no de seguridad operacional, reglamentos, registro de aeronaves, matriculación, etc.

En ese convenio se recogen estas libertades del aire, se habla de la primera a la quinta libertad, pero está la sexta, séptima, octava y novena, que son las más interesantes.

El noveno es conocido como cielos abiertos. Cuando se creó la Unión Europea, los países miembros permitieron volar en los cielos de los diferentes Estados independientemente de dónde estuviera matriculada la aeronave. Así, una aerolínea irlandesa puede volar de Madrid a Barcelona, ​​aunque su origen no esté en España.

La octava libertad se conoce como transporte extremo donde a un avión, digamos este mismo irlandés, se le permite volar de España a Francia sin pasar por Irlanda. Y el séptimo permite que una aeronave vuele entre dos Estados y viceversa.

Como vemos, el tema es complejo y México aún tiene mucho por hacer para modernizar su legislación y abrirse a nuevas opciones, como el ya mencionado AIFA, un aeropuerto que aún no ha despegado y requiere un empujón que actualmente se encuentra en proceso. manos del actual gobierno y que, quizás, la Oposición no ve con malos ojos y acaba apoyando. Una larga discusión que con las elecciones presidenciales de 2024 en el horizonte, difícilmente López Obrador prosperará pues le gustaría darle aire fresco a su aeropuerto.

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