
“¿Insertar los dedos en la vagina de una paciente drogada no es abuso?” cuestionó Lourdes, una de las tantas víctimas del cirujano ortopédico Luis Antonio Hernández Robledo, quien durante varios años ha abusado sexualmente de mujeres durante las consultas y, a la fecha, sigue ejerciendo impunemente como médico, mientras que sus víctimas deben guardar silencio y cabeza gacha.
En una entrevista, Lourdes, Jacqueline, Laura ‘L’ y Marilú me contaron, unas con enojo, otras imponentes, otras con mucha tristeza, cómo este ortopedista les inyectó una sustancia que en minutos las hizo sentir débiles y somnolientas, vamos drogadas. ellos, para poder abusar de ellos, tocarlos sin su autorización y/o masturbarlos mientras se encuentran en un estado vulnerable e incapaces de defenderse.
“Es médico, no debería tocar a nadie. Todos lo conocen y no pasa nada, está vinculado al proceso y lo dejan seguir consultando”, reprochó Laura ‘R’.
Romper el juramento hipocrático…
(Velar, con el mayor respeto, por la vida humana desde su comienzo, incluso bajo amenaza, y no utilizar mis conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas).
Sus abusos ocurrieron entre 2011 y 2016 en la oficina de Hernández Robledo, tanto en Ángeles de Interlomas, en el Estado de México, como en Pedregal, en la CDMX, pero se sospecha que lleva muchos años más.
Increíblemente, y a pesar de los diversos testimonios que existen, los procesos penales que existen en su contra, e incluso ya con vinculación a proceso por el delito de abuso sexual, buscar justicia se ha convertido para todos ellos en una lucha de más de seis años.
La pesadilla
A lo largo de este proceso, que se ha hecho eterno, se han sumado otras víctimas, cuyos casos coinciden con la forma en que opera este médico: la inyección, el estado de letargo, los tocamientos indebidos, el sentimiento de culpa y sentir que lo que hizo ese ‘médico’ para usted no fue correcto o profesional.
Mientras llega la justicia, cualquier mujer que ingrese a su despacho, sin importar su edad, corre peligro; Aún con la vinculación a proceso, Hernández no ha dejado de dar consultas, siendo un depredador de bata blanca. Aunque salió del Hospital Ángeles, practica libremente en el Estadio Pedregal y en el Estadio Bosques.
“Nosotros somos los que tenemos miedo, cuando él es el que debe tener miedo”, reconoció Laura., quien fue víctima de estos abusos en 2012 y 2014, pero fue en la segunda ocasión cuando Hernández le desabrochó el sostén, le inyectó una sustancia desconocida; ella se molestó, salió de la oficina y en el ascensor del hospital perdió el conocimiento, y sí, nadie hizo nada.
Ella, como las demás, salió de aquellas oficinas alterada, sin entender lo que había pasado, porque El abuso sexual no solo implica el acto sexual, sino también el contacto físico o el manoseo obsceno, como los que todos sufrieron.
Nuestra palabra contra la suya
“Vi claramente que se estaba masturbando”, recordó Jacqueline. También le inyectaron una sustancia que jugaba con su mente y la hacía sentir que perdía el conocimiento por momentos, en los que su agresor aprovechaba para tocarla por todo el cuerpo.
“No sabes qué hacer, es mi palabra contra la del otro, lo comencé a hablar con mis amigos en los chats, en mi círculo… No todos han decidido iniciar el proceso legal”, dijo Jacqueline. .
Según el despacho de abogados que lleva sus casos, Montero & Martínez, esto va más allá de lo económico: ninguno busca que le paguen el daño que le han causado, ni llegar a un acuerdo con el agresor.
Es un abuso que pesa mental y emocionalmente. El hecho de que el delito siga vigente es una muestra más de la violencia contra las mujeres y su derecho a acceder a la justicia.
Muchos de ellos, que sufrieron el mismo maltrato, no han podido iniciar un proceso penal por este delito.
¿Es el tiempo el enemigo o la justicia mexicana?
“Continúa consultando, aún no se ha podido quitar la licencia. No estamos pidiendo ningún tipo de compensación económica, es solo quitarle la licencia y la cárcel. Ha abusado de muchos”, agregó Jacqueline.
En esta batalla legal hay víctimas, tanto en el Edomex como en la CDMX, que ya iniciaron un proceso, y otras que han compartido sus historias ya están recibiendo asesoría y se están movilizando.
“Sabemos que hay decenas de mujeres que han pasado por lo mismo, pero el miedo a hablar, a que te crean, a lo que va a pasar, la vergüenza, entender que fuiste una víctima y no tuviste la culpa, no tiene. fecha de vencimiento, las autoridades deben entenderlo”.
Mientras los someten a pruebas psicológicas a nivel personal y social, su agresor: el doctor Luis Antonio Hernández Robledo (no olviden su nombre) continúa en una oficina como si en los últimos años no hubiera tocado a ninguna mujer sin su consentimiento.
Algo tiene que cambiar.
#EllosNoEstánSolos
#UnidasNoNosVanACallar
Nos vemos en la marcha el 8 de marzo.
Si eres o conoces a una víctima, puedes contactarnos a través del correo electrónico Vamosjuntas.vsabuso@gmail.com.
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