
El subsecretario de Seguridad Pública, general Luis Rodríguez Bucio, afirmó que la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Norma Piña, es uno de los jueces cuyo criterio “parcial” ha favorecido a los delincuentes. Así, a la ligera, enumeró a varios jueces y juezas que aseguró hicieron lo mismo en el pasado. La denuncia se registra en el contexto de la guerra que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador contra el Poder Judicial, y en especial contra el ministro Piña, pero se realizó en un mal día, porque el mandatario se pronunció a favor de un acuerdo con los cárteles de la droga. para reducir la violencia, con lo que la acusación de “favorecer” a los delincuentes parece caer en la cancha del gobierno.
El candor, o el cinismo del Presidente, se combina con la forma de sus ideas, que no es la más clara y consistente que se podría esperar de alguien que ha sido investido. Aunque es muy lento en sus respuestas, no logra la abstracción necesaria para sintetizar y exponer sin giros retóricos, donde a veces se pierde -y vuelve a atacar a sus villanos favoritos-, y en otras se mete en líos. problemas innecesarios. Ayer fue uno de esos días, mezclando la demagogia con su propensión a tratar con deferencia a los narcotraficantes.
Cuando un periodista le preguntó sobre la propuesta de la madre de búsqueda Delia Quiroga, del Colectivo Nacional de Víctimas 10 de Marzo de Sonora, quien hace unos días lanzó un llamado a nueve carteles de la droga para llegar a un pacto social para prevenir y erradicar la desaparición de pueblo, el Presidente, cuya incoherencia verbal es antológica, respondió: “Estoy de acuerdo. Ojalá y se logre la paz. Eso es lo que queremos todos, que no haya violencia, que no haya homicidios, que no haya agresiones porque afecta a todos”.
La vista del presidente, lamentablemente, está perdida. La forma en que razonó, la misma. Su desinformación es notable. El colectivo había lanzado un comunicado dirigido a los cárteles de sinaloa, Jalisco Nueva Generación, desde Juárez, del Golfo, Noroeste, Los Salazar, de la familia Beltrán Leyva, Los Zetas, Vieja escuela, La Familia Michoacana y Los Caballeros Templarios, donde se les pidió acabar con las desapariciones. “Nuestro colectivo anhela que nuestros familiares desaparecidos regresen vivos o muertos, así como que se elimine esta práctica, por lo que necesitamos de su ayuda y colaboración”, dijo Quiroga, quien encabeza el colectivo. “Nuestras autoridades se han empeñado en actuar de manera omisiva y negligente. Usted puede ayudar a detener la violencia”.
López Obrador, en su extraordinaria declaración desligada de la realidad por su carácter de jefe del Estado mexicano, subrayó: “Que las organizaciones no actúen (con violencia), ¡claro que sí! Sí. Esa es la exhortación, que no actúen”. actuar con violencia… Yo apruebo todo lo que signifique dejar de lado o no usar la violencia, y eso no tiene que ser solo a pedido de la autoridad. Es de los mismos integrantes de estas bandas. Deben asumir la responsabilidad”.
Lo que significan estas palabras es la rendición de su gobierno a sus responsabilidades constitucionales y entregar el poder de detener la violencia a los criminales. En otras palabras, es la plena subordinación del Presidente como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, a los deseos y estados de ánimo de los cárteles de la droga. Que ellos, y no él, sean los responsables de sus actos, es otra de sus inverosímiles afirmaciones, que solo refleja su profunda ignorancia o tolerancia criminal, y lo que significa el negocio de la droga.
Previo a este llamado del Colectivo Nacional de Víctimas 10 de Marzo, otra organización, la Unión de Colectivos de Madres Buscadoras en Tamaulipas, había hecho un llamado a los cabecillas de los cárteles de la droga. sinaloa y su facción Los Salazarasí como a sus adversarios, el Cártel Jalisco Nueva Generaciónpara que liberen –quien lo tuviera– a una de sus integrantes, Yesenia Guadalupe Durazo Cota, quien llevaba cinco días desaparecida.
“Vinimos a ustedes porque en nuestras búsquedas sin darnos cuenta nos hemos dado cuenta que quienes tienen el verdadero control y poder sobre los distintos territorios de México son ustedes”, señalaron. “Dejen sus diferencias a un lado por un momento y ayúdenlos a entregar al compañero con vida. Muéstrale a la sociedad que puedes sentir amor y compasión por los demás.” Uno de sus cárteles la liberó viva.
López Obrador ha entregado el país –por omisión y comisión– a los cárteles, cediendo territorio y acumulando asesinatos y desapariciones como ningún otro presidente en tiempos de paz había tenido. Dice, sin embargo, que todo va mejor que antes. Tal vez espera que las cosas terminen mejor de lo que están, pero según sus propias palabras, pretende ser convocado a la mesa por personajes como Ismael Zambada y Nemesio Oseguera, para que firme un pacto social contra la violencia, con el que quedaría sellado. por lo que vence a los cárteles, lo que hoy es humillante para él, aunque no lo perciba así, y preocupante para el resto de los mexicanos.
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