La mayoría de las veces, cuando una figura deportiva, cultural o política se convierte en un fenómeno mediático, hay una historia y una trayectoria detrás.
Es cierto que puede haber excepciones y solo puede ser un fenómeno temporal y efímero precisamente porque no hay historia ni trayectoria que sustente al personaje.
Una constante es que siempre hay un “desencadenante” que puede ser una actuación notable en un juego, una actuación memorable o un acto inesperado.
En el caso particular de la Senadora Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz (1963), se trata de la negativa del Presidente a reconocer su derecho a réplica y cerrar las puertas de Palacio Nacional.
Los hechos ocurrieron el 12 de junio y la actitud del Presidente despertó una enorme simpatía en la sociedad por Gálvez y un gran interés de la prensa por el personaje.
Surge entonces la Xochitlmanía que se sustenta en la historia de la senadora, una niña que nació en una zona indígena en condición de extrema pobreza, quien por su propio esfuerzo y méritos llegó hasta donde está.
Tiene una sólida trayectoria en el sector privado, en 1992 creó una empresa de alta tecnología enfocada en el diseño de edificios inteligentes.
Y también en el sector público que se inició en el año 2000 durante el gobierno de alternancia encabezado por el presidente Vicente Fox, donde es responsable de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.
Tiene las características que hoy se requieren para ser una candidata exitosa: Ser probadamente honesta; estar cerca de la gente; ser empático con las personas; saber comunicarse; tener una narrativa original y propia y tener propuestas claras con las que el votante se identifique.
En el caso de Gálvez, se agrega que el Presidente la ataca todos los días con insultos y mentiras. El machismo, la misoginia y el racismo de López Obrador juegan a favor del senador.
La actitud del Presidente, ejemplo consumado de un México atrasado y patriarcal, despierta simpatías por Gálvez en cada vez más sectores de la sociedad mexicana, particularmente mujeres y jóvenes.
Un elemento más que explica la Xochitlmanía, que llegó para quedarse, es que amplios sectores de la sociedad descontentos con el actual gobierno no veían a ningún candidato opositor con posibilidades reales de ganar la Presidencia.
De repente, antes de que no lo hubieran considerado, Gálvez aparece ante sus ojos y ven que ella puede derrotar a cualquiera que sea la candidata de Morena. Esto despierta esperanza y gran entusiasmo.
Xochiltmanía no será algo pasajero y efímero porque en el caso del Senador Gálvez hay una vida y una carrera que avalan y sostienen al personaje. Conforme van pasando los meses, la verdadera fuerza de esta política mexicana se ve en las encuestas.
Rubén Aguilar Valenzuela
Twitter: @RubénAguilar
EL IMPARCIAL, ahora en su versión en web online, es el periódico líder al Noroeste de México y en Sonora, con una cobertura informativa oportuna y veraz en materia de noticias de actualidad y relevantes.
