vie. May 15th, 2026

Las mañanitas no son solo la herramienta de comunicación de este gobierno, también son una descripción oportuna y transparente de lo que es este gobierno y quién lo dirige. Es, digámoslo así, la forma posiblemente involuntaria que eligió Andrés Manuel López Obrador para trascender, revisarse y dejar su testimonio.

A muchos de nosotros no nos gustan. Nos parece que lo que sucede en esas mezclas de apariencia con Espectáculo y el canto no solo es decadente, sino también autoritario, antidemocrático y agresivo, sino que es la forma que eligió el Presidente para comunicarse con sus votantes y sus detractores.

Por supuesto, este es un ejercicio sin precedentes en nuestro país y en la institución presidencial. Los presidentes anteriores daban, muy de vez en cuando, una rueda de prensa -no creo que fueran más de cinco al año-, retransmitían sus discursos y daban un par de entrevistas al año. Ahora tenemos un merolico que no para de hablar de lunes a viernes. Pasamos del silencio y la eventualidad a la verborrea como política de gobierno.

En los últimos días ha aparecido en redes y en comentarios la necesidad de suspender las sesiones matutinas presidenciales. Eso sí, esta propuesta es un reflejo de la mañana: todo pega. Pretender cancelar los ejercicios de comunicación del Presidente –nos parezcan buenos o malos– es una tontería, una estupidez digna de una mañana. Al parecer, la defensora de este hecho es la señora Denise Dresser, un personaje ávido de focos, ridículo y grotesco, que también se pasea en aberrantes danzas en las redes sociales que busca silenciar al Presidente de la República. Es también otro ejemplo de la histeria opositora que no lleva a otra parte que a pactar con el Presidente sobre el nivel de algunos de sus adversarios.

Para los que nos gusta la comunicación política, las mañaneras parecen una contradicción, algo que nunca sugeriríamos, pero no se puede dejar de señalar que para AMLO es un éxito, ya que logra alimentar su núcleo duro en esas conferencias y que sus adversarios mirar y criticar y gritar el espectáculo diario. Luis Estrada ya ha consignado la cantidad de mentiras y tonterías que ha hecho el Presidente en sus cientos de conferencias, en lo que no solo es una herramienta útil para criticar la situación, sino que será, en el futuro, uno de los documentos que contarán la historia de esta pesadilla populista y sus fiestas matutinas. También ha dejado claro que un pequeño número de sus seguidores ven estas exposiciones mediáticas. Creer que el apoyo que tiene el Presidente es fruto de su mañana es un error

Por supuesto, el Presidente utiliza las mañanas para dividir y enojar a sus críticos, insultar a sus adversarios, enviar mensajes -según él- al mundo, amenazar a sus gobernados, dar lecciones de moral e historia, y señalar a los culpables del desastre y la traiciones a la patria. Pero todo eso es lo que se conoce como el estilo personal de gobernar. ¿Es genial? No, no es genial, pero era predecible. El hombre ya había abierto el matutino cuando estuvo en el Gobierno del DF hace más de veinte años y usó “su dedo meñique” de él para evitar responder preguntas de la prensa. Aun así, gente como Dresser votó por él en 2006, 2012 y 2018, como ella misma afirmó recientemente. Ahora quiere quitarle la mañana. Tendrá que encontrar otras formas de expiar su culpa pública.

Por lo demás, hay que mencionar que es en la mañana donde se refleja la inmoralidad, la ineptitud, la tontería y la tontería de este gobierno, ¿por qué los quieren sacar? Además, todo indica que es lo único que sabe hacer el Presidente. Déjale sus mañanas.

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