mié. Jun 24th, 2026

Los sueños del presidente Andrés Manuel López Obrador de ser el líder de la izquierda latinoamericana volvieron a chocar con la realidad. El último revés, la decisión del gobierno peruano de declarar a una persona no grata al embajador de México Pablo Monroy, por las declaraciones en Palacio Nacional. Sólo una vez antes había sucedido algo similar, en Bolivia. Y esa vez también fue en contra de las afirmaciones de López Obrador a favor de Evo Morales, quien para perpetuarse en el poder, como quería el expresidente Pedro Castillo, violó la Constitución.

La Ministra de Relaciones Exteriores de Perú, Ana Cecilia Gervasi, dijo que su gobierno decidió expulsar a Monroy debido a las “reiteradas expresiones de las más altas autoridades (mexicanas) sobre la situación política en Perú, que constituyen una injerencia en nuestros asuntos internos y, por tanto, violan el principio de no intervención”, contemplado en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. Una vez más quedaron expuestas sus desafortunadas irrupciones en política exterior, aunque en el caso peruano hay ramificaciones adicionales.

López Obrador apoyó en exceso al expresidente Castillo desde un principio. En diciembre de 2021, cuando el gobierno de Castillo estaba en picada por su ineficiencia y desorden, envió al secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, y a la entonces subsecretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, a “instruirlo” – como él dijo. – sobre los programas sociales de su gobierno para llevarlos a cabo y sacarlo de la crisis. No en vano, fueron inútiles, y López Obrador quizás vio en el derrumbe de Castillo una derrota, no solo por sus programas, sino porque el Congreso peruano lo destituyó cuando, a través de actos autoritarios, intentó destruir la democracia peruana.

Las declaraciones reactivas de López Obrador fueron una reiteración de sus mañanitas, extrapoladas al Perú. Castillo, afirmó, había sido depuesto por los conservadores que se negaban a perder sus privilegios, lo cual era un disparate al desconocer que fue su gabinete, su partido, el Ejército, la policía y todas las instituciones que se opusieron a su accionar, y que la persona quien lo reemplazó, Dina Boluarte, era su vicepresidenta, venía de izquierda y del mismo partido. Ante las críticas, el presidente mexicano se negó a ser intervencionista y dijo que solo expresaba su opinión.

Es bien sabido que López Obrador no tiene idea del valor de la palabra de un Presidente, por eso constantemente se mete en líos, como sucedió en 2019 en Bolivia, cuando defendió los intentos de Evo Morales de destruir la democracia, y eso ante la presión sobre su intento, renunció y se involucró en sus asuntos internos. Como resultado, el nuevo gobierno declaró a una persona no grata Embajadora María Teresa Montaño, quien regresó a La Paz dos años después luego de negociaciones con un gobierno de transición.

Antes de Montaño, no hay precedente de una acción similar en ningún otro país. Pero, a diferencia de Montaño, en el caso de Perú, López Obrador escaló el intervencionismo más allá de la retórica. Monroy, un novato que fue enviado a Lima por su relación personal con un diplomático peruano, cabildeó en el Congreso y ofreció a los legisladores viajes a México para bloquear la sesión del Congreso donde declararían incompetente a Castillo y lo destituirían.

Con dinero de los contribuyentes mexicanos, el gobierno de López Obrador intentó sobornar a los legisladores peruanos, algo improbable no por el hecho en sí, sino por la forma abierta de intervenir de manera flagrante en los asuntos internos de esa nación. Si López Obrador ha acusado a Estados Unidos de injerencista porque Mexicanos contra la Corrupción recibe una ayuda limitada de la Agencia para el Desarrollo Internacional –el mayor beneficiario de este tipo de apoyos es la Secretaría de Defensa–, con recursos del presupuesto público, ¿qué dimensión es qué? hizo en Perú? La analogía más cercana es con el embajador estadounidense Henry Lane Wilson, quien impulsó la rebelión de generales contra Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, encabezada por el golpista Victoriano Huerta hace más de un siglo.

López Obrador fracasó, y no logró que gobiernos de izquierda como el de Argentina, Chile, Colombia o el siguiente en Brasil, con Luis Inácio, se sumen a su misma línea de acción. Lula da Silva, que si bien condenaron las acciones contra Castillo, no se cayeron de bruces. Ellos no se van. López Obrador se ha quedado solo en su extremismo, y está pagando las consecuencias de su accionar irascible, en el que no cayeron el resto de presidentes de la región.

Nadie se sumó al baile de López Obrador. La capacidad que creía tener para persuadir al resto de los presidentes latinoamericanos no existe. Su ambición de consolidarse como líder de la izquierda en el subcontinente no tiene puerto de destino. López Obrador, que cree conocer la historia, no la conoce. Desde la década de 1990, como se escribió en este espacio por aquellos años, la decisión del presidente Carlos Salinas de negociar un bloque comercial norteamericano acabó con la influencia real mexicana en América Latina, donde las potencias económicas sudamericanas consideraban que sus intereses no estaban en este región. pero con los Estados Unidos.

Sin cambiar los términos que llevaron a esta reubicación política de México en América Latina –mediante la renegociación del tratado comercial de América del Norte–, la pretensión de liderar la izquierda continental no fue un sueño, sino una utopía. Peor aún, sus declaraciones y torpes acciones de política exterior están socavando su credibilidad en todos los lados. Estados Unidos, por ejemplo, ya ha señalado que la persona que tendrá como interlocutor regional es Lulano López Obrador, y su amigo, el presidente argentino, Alberto Fernández, actuando pragmáticamente, ha apoyado a Washington en decisiones -como la elección del nuevo presidente del BID- en contra de lo que quería el mexicano.

López Obrador todavía quiere ser el líder latinoamericano, ha confiado a sus asesores, sin darse cuenta de que nunca lo será y que, en realidad, tampoco existieron posibilidades.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *