dom. May 3rd, 2026

En 2018 Andrés Manuel López Obrador arrasó en las elecciones presidenciales. El pueblo exigía una transformación profunda, se decía entonces. El pueblo estaba harto de la corrupción y la desigualdad, parecía ser el mensaje expresado en las urnas. A partir de la superioridad de ser el candidato más votado en la historia de México, López Obrador pronto abandonó el discurso conciliador y comenzó a ejercer el poder meses antes de asumir la Presidencia. Quienes criticamos sus acciones (por ejemplo, la cancelación del aeropuerto de Texcoco) recibimos un aluvión de descalificaciones e insultos: el pueblo había hablado en la voz de López Obrador, tuvimos que agachar la cabeza y obedecer.

Con el tiempo aprendimos que este triunfo histórico fue sólo una apariencia. Que el vehículo en el que López Obrador llegó a la Presidencia tenía múltiples abolladuras. Para decirlo claramente: López Obrador llegó al poder con artimañas, la suya fue una victoria fraudulenta. Señalo cuatro hechos: 1. El uso ilegal de las instituciones del Estado (la PGR) contra el principal adversario político de López Obrador (Ricardo Anaya), promovido por Peña Nieto, a cambio de impunidad; 2. El apoyo electoral de los gobernadores del PRI (¿a cambio de qué?); 3. La recaudación ilegal de dinero sucio para su campaña (para la cual López Obrador utilizó a sus hermanos e hijos); 4. El apoyo electoral y económico del crimen organizado (específicamente, del Cártel de Sinaloaa).

Estos recursos ilegales utilizados para ganar la Presidencia serán utilizados nuevamente por López Obrador en 2024 a favor del candidato oficial, para consolidar su poder personal. Utilizará todas las fuerzas del Estado (gobernadores, funcionarios de su gobierno, gestión partidista del presupuesto, Fuerzas Armadas) pero también recurrirá al apoyo de grupos criminales, que en estos cinco años se han visto favorecidos por la política de tolerancia de él.

Si la estrategia de la oposición se centra únicamente en obtener los votos de la clase media, sin diseñar estrategias contra las artimañas que utilizarán en su contra, la elección está perdida.

López Obrador llegó al poder gracias al apoyo de la corrupta Presidencia de Enrique Peña Nieto (impune hasta la fecha), el acopio ilegal de recursos y el crimen organizado. Llegó a la Presidencia mediante ilegalidades. Su elección fue producto de un fraude. Nunca sabremos cuántos de los millones de votos que obtuvo fueron indebidos e ilegales.

Un triunfo complicado. Una Presidencia espuria. Por encima de ese lugar podrido, López Obrador levantó el podio de su superioridad moral. A pesar de haber llegado al poder apoyado en estructuras ilegales, basó su descalificación de la oposición, intelectuales y medios de comunicación en acusaciones de corrupción. No ha abandonado ese discurso en estos años. No roba, no miente. Con absoluto cinismo, quien llegó a la Presidencia de la mano del crimen organizado, afirma sin vergüenza que representa el verdadero cambio, el sentido de la historia, afirma sin vergüenza que es el último eslabón de una cadena histórica que incluye a Hidalgo, a Juárez y Madero.

La persecución a Ricardo Anaya, con falsos testigos, para allanarle el camino a López Obrador está suficientemente documentada. Este apoyo ha sido debidamente correspondido por el velo de impunidad con el que el gobierno de López Obrador ha cubierto a Enrique Peña Nieto. La entrega de dinero en sobres amarillos, recaudado por el hermano del presidente y destinado a las campañas de López Obrador, nunca fue suficientemente investigada. Todos pudimos ver los vídeos de las entregas, pero no más allá. La autonomía de la FGR es una farsa.

Menos atención ha merecido el apoyo del narcotráfico a las campañas de López Obrador. Mayor General retirado Sergio Aponte Polito publicado en lo universal (26 de junio de 2020) un artículo en el que informa que el hijo del chapo Guzmán en Culiacán, luego de que a través de medios locales amenazaran con revelar el nombre de los hijos de un político que recibió millones por su campaña. Esta historia ha reaparecido con los testimonios de Dámaso López Serrano (el mini lic.), quien afirma que los hijos de chapo Operaron a favor de un candidato para sus campañas de 2012 y 2018. Un candidato que no era el oficial. Un candidato que llegó a la presidencia y como tal logró primero la liberación de Ovidio Guzmán y luego su pactada extradición.

A mediados de 2021 se celebraron elecciones en varios estados. En al menos cinco de estos procesos, el día de las elecciones, el crimen organizado secuestró a líderes y candidatos de la oposición. Durante este sexenio el crimen organizado ha participado en las elecciones y es muy probable que lo vuelva a hacer en 2024.

Es poco lo que la sociedad puede hacer ante este desafío. Las partes se quedan con la denuncia en organismos y medios internacionales. Vigilancia y denuncia en redes a la sociedad. No hay engaño sobre la advertencia.

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