
Esta semana, el Banco de México presentó su Informe de estabilidad financiera del primer semestre del año, donde advirtió sobre posibles riesgos macrofinancieros para la estabilidad financiera del país.
Entre los principales riesgos se encuentran nuevos ajustes en las calificaciones crediticias del soberano y de Pemex.
Este viernes, la calificadora fitch Calificaciones ratificó la calificación para la deuda soberana a largo plazo de Mexico en BBB-, el nivel más bajo en la escala de grado de inversión, pero con perspectiva estable.
La perspectiva estable significa que, en el plazo de 12 a 18 meses, no habría razón para bajar la calificación de México, pero tampoco para dejar de evaluar el impacto de las políticas económicas del gobierno sobre los factores que la determinan.
Tendría que haber una rebaja para que el soberano perdiera grado de inversión en la escala de esa agencia, lo que no parece probable.
El país mantiene el grado de inversión y una perspectiva estable por las principales agencias que lo califican, incluidos Moody’s (Baa2) y S&P (BBB).
De acuerdo con Fitch, la calificación de México está respaldada por un marco de política macroeconómica prudente, finanzas externas estables y sólidas, además de anticipar que el saldo de deuda del gobierno se mantendrá estable como porcentaje del PIB.
Por el contrario, la calificación está restringida por indicadores de gobernanza débiles, un desempeño de crecimiento moderado a largo plazo, una intervención micropolítica que la agencia cree que afecta las perspectivas de inversión y los pasivos contingentes potenciales de Pemex, que seguirá recibiendo apoyo financiero del gobierno sin garantizar su deuda.
Fitch no anticipa un cambio en la postura sobre politica fiscal antes de las elecciones presidenciales junio de 2024.
Según la Secretaría de Hacienda, el organismo “no prevé cambios en la posición fiscal del país de cara a las elecciones presidenciales de 2024 debido al compromiso que ha mostrado el gobierno federal de mantener déficits públicos moderados”.
El hecho de descartar un deterioro de las finanzas públicas debido a las elecciones del próximo año parece ser el mensaje mas importante en términos de gestión de la política fiscal.
También esta semana, BBVA presentó su informe Situación de México correspondiente al segundo trimestre del año, donde anticipa que la deuda pública como porcentaje del PIB se mantendrá estable en 2023-24 y por tanto “será Riesgos muy limitados de perder el grado de inversión”.
La entidad financiera descartó la probabilidad de un problema macroeconómico al final del sexenio “porque fiscalmente las finanzas públicas están sanas”, dijo Carlos Serrano, economista jefe de BBVA México, quien revisó al alza su estimación de crecimiento para 2023 de 1,4. al 2,4 por ciento.
“Tenemos preocupaciones a mediano plazo, pero de aquí a que termine el sexenio vamos a tener relaciones deuda/PIB estables”, agregó el experto, quien dijo que ningún candidato presidencial de la República pone en riesgo la estabilidad macroeconómica.
“En nuestro escenario base no hay ningún candidato que ponga en juego la estabilidad macroeconómica, en parte porque candidatos del partido gobernante (…) son de aquí en adelante mencionó que habrá continuidad y en esta administración hemos visto anclas macro”, dijo el economista jefe de BBVA México.
El clima político del país hacia las elecciones presidenciales de 2024 se está calentando, pero es notorio que las calificadoras y las instituciones financieras destacan la solidez de los fundamentos macroeconómicos y el compromiso del gobierno para mantener sanas las finanzas públicas.
El reto es aprovechar el proceso de reubicación de empresas a lugares más cercanos al mercado estadounidense, porque -como advierte Fitch- él deslocalización sigue siendo una importante oportunidad de crecimiento para México.
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