sáb. Ago 8th, 2026

Viajes y apartamentos de lujo. Corrupción al más alto nivel en el Ministerio de Defensa. Si la cabeza está corrompida, ¿qué podemos esperar del resto del cuerpo militar? Si el jefe da el ejemplo de lo que se puede hacer, ¿por qué los militares a cargo de las aduanas y los puertos deben ser honestos? Si se puede corromper a Luis Crescencio Sandoval con la aquiescencia del presidente, ¿por qué no harían lo mismo los constructores militares del Tren Maya y AIFA? Por eso reservan la información de estas obras por cinco años, por eso impiden el funcionamiento del INAI, para que no podamos ver a quién y por cuánto adjudicaron los contratos en total opacidad.

La mayoría de las revelaciones de corrupción del gobierno provienen del hack Guacamaya, es decir, de la información recabada por el Ministerio de Defensa, obtenida por Guacamaya y expuesta a través de los medios. Para minimizar las revelaciones, el presidente descalifica a Guacamaya y a los medios. Pero quien recopiló la información fue el Ejército.

La corrupción en el Ejército es tolerada porque el Ejército tiene antecedentes de corrupción en el Poder Ejecutivo. Gracias a información del Ejército, sabemos que medicamentos prohibidos en México fueron adquiridos en el exterior para uso exclusivo del hijo del presidente y su familia mientras que cientos de miles de mexicanos no pudieron acceder a ellos. Gracias al Ejército sabemos que el hijo de la presidenta vive en casa de una periodista cuyo medio es el que más contratos publicitarios ha recibido a cambio de una cobertura absolutamente servil de su gobierno. Lo sabemos gracias a que Guacamaya filtró 30 millones de documentos a los medios.

Supongo que nos han mostrado la punta del iceberg de ese truco. Por ahora, los proyectiles informativos han estado dirigidos a la familia presidencial. Ahora sabemos que el presidente López Obrador no es menos corrupto que los presidentes anteriores. Que sus hijos hagan lo mismo que los hijos de Marta Fox. Pero hay mucho más en esos roles. Entre esos 30 millones de documentos sustraídos al Ministerio de Defensa están los relacionados con el presidente y su trato con los cárteles. El Ejército está a cargo de la seguridad del presidente. En su primera visita a Badiraguato (cuando saludó a la madre de la retaco y vivía con sus abogados) los que se hicieron cargo de la seguridad presidencial fueron los narcotraficantes. ¿Quién planeó esa visita? ¿Quién hizo los contactos? ¿En qué momento el Ejército entregó la seguridad del presidente a los narcotraficantes? Los videos se pueden ver en YouTube. Toda la visita fue documentada por el Ejército. Todos los documentos fueron hackeados por Guacamaya.

López Obrador puede seguir con el ritual vacío de sacar su pañuelo blanco, de repetir la fórmula mentirosa de que sí tiene “autoridad moral”. Pero la evidencia sigue acumulándose. En el exterior toman nota de la corrupción en la cúpula militar y en el primer círculo del presidente. Aquí, Loret exhibe sin consecuencias: las cúpulas privilegiadas quedan impunes. Pero afuera lo registran: este gobierno, que quiso acabar con la autonomía del organismo electoral, es un gobierno autoritario y corrupto.

¿Llegaremos a ver, a fuerza de pruebas, el derrumbe de este gobierno? Fue formidable ver el derrumbe de Peña Nieto en tiempo real. Confluyeron tres factores: la corrupción (la compra de la ‘casa blanca’, los turbios contratos para la construcción del tren bala a Querétaro), la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y la venganza de las televisoras por haber afectado su protegido mercado con la reforma de las telecomunicaciones. Corrupción, delincuencia y medios de comunicación. El sexenio de Peña Nieto se desplomó y, por mucho dinero que gastó, no había forma de levantarlo. ¿Podemos ver algo similar? La evidencia de la corrupción está ahí. Los crímenes ocurren casi todas las semanas. Faltan los televisores. Sobre estos pende la espada de las concesiones. Si las Fuerzas Armadas pueden ocupar un tramo ferroviario de madrugada, ¿por qué no pueden tomar las estaciones de televisión por problemas con la concesión?

Nos espera la peor racha del gobierno de López Obrador. Tras su derrumbe en Mérida, el presidente decidió pisar el acelerador. Ya está funcionando en el instituto electoral a través de Taddei. Ya tienes gente con ataúdes de ministros frente a las puertas de la Corte Suprema. Sus ataques no se detendrán. Ante la nulidad absoluta de la oposición, acelerará “la transformación”.

López Obrador defiende el hackeo a Assange, mientras su gobierno detuvo a ‘Jesús N’, teniente coronel del área de informática de la Sedena por el caso Guacamaya. Hay pájaros que cruzan el pantano y no se dejan ver. Los de los cuatro té parecen pájaros rescatados de un derrame de petróleo.

La cúpula de las Fuerzas Armadas y el primer círculo presidencial se han enriquecido a costa de los pobres. El resto del gobierno de la transformación ya vio el camino: si vale la pena enriquecerse arriba sin castigo, vale la pena enriquecerse a todos los niveles con la complacencia del Ejército. ¿Veremos el colapso?

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Metro

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