
En estas semanas que se prepara todo para la Convención Bancaria, un tema que ha estado constantemente presente es el desempeño de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en el último año, aunque también tiene mucho que ver que en esta administración ya hay tres presidentes en funciones, e incluso se especula si no será en el marco de la próxima reunión de banqueros donde se presente un nuevo presidente.
Lo anterior, porque si bien todos en el sector financiero reconocen la amabilidad de su actual presidente, Jesús de la Fuente, consideran que esto no es suficiente dado el enorme rezago que existe en varios temas del sector financiero en materia de supervisión y actualización de reglamentos , emisión de otras secundarias que simplemente no salen, y también la falta de capital humano así como más experiencia en ciertas áreas, hacen que se sigan acumulando asuntos pendientes y no se resuelvan los asuntos técnicos.
Un pequeño ejemplo, entre la falta de personal y sistemas al cien por ciento, aunque se entregue documentación o haya supervisiones en marcha, muchas veces esto no es registrado por la autoridad como se debe y aparentemente genera incumplimiento de los regulados en la entrega. de información periódica. lo que ya tiene a más de uno preocupado.
A esto hay que sumar que si bien los sujetos obligados están obligados a tener ciertos niveles de tecnología y seguridad al momento de enviar la información, los datos presentados esta semana por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) revelaron que la CNBV es vulnerable a ser víctima. de “hacking” lo que eleva al máximo la preocupación de toda la industria financiera regulada, ya que si bien no se maneja información personal de los millones de clientes que tiene el sistema financiero mexicano, lo que se procesa es información sensible del funcionamiento de las instituciones y si bien gran parte de ella es pública y podemos verla en su página oficial, existen otras comunicaciones e información estadística que no lo son, las cuales, en caso de ser robadas por delincuentes, podrían poner en riesgo ciertas áreas al exponer los “secretos” de las ventas, la debilidades que tiene una institución, e incluso perder el valor de revelar un problema que las autoridades han detectado y que están trabajando en subs anar.
Lo peor también es que si bien aplican multas a instituciones que son vulneradas o su personal no cuenta con la capacitación suficiente en temas de ciberseguridad, es el mismo talón de Aquiles de la dependencia, ya que en el informe difundido en 2021 por la ASF menciona que “ el personal no estaba capacitado en seguridad de la información, ciberseguridad y los principales tipos de ataques cibernéticos y no había un programa formalizado de concientización sobre piratería”; Lamentablemente, el personal de desarrollo de software tampoco recibió capacitación relacionada con la escritura de código seguro, y aunque el informe es de 2021, nada asegura que hayan estado actualizados en estos temas, ya que la rotación de personal es importante debido al recorte de salarios y beneficios.
Hace unos años se solicitó trabajar en la independencia de la CNBV, para crear un organismo autónomo que bien podría ser pagado por las instituciones privadas con lo que aportan a través de los derechos de inspección y supervisión de vigilancia –un tema que nadie espera para ser retomada–, lo más parecido que buscarán es que con los montos que hoy recibe la agencia puedan ser utilizados para mejorar sus sistemas y capital humano. Ojalá nadie sea víctima de esta austeridad como ha sucedido en otros hackeos del gobierno. Por ahora, la moneda está en el aire.
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