mié. Abr 22nd, 2026

El plan D de “al diablo las instituciones” continúa. Con “D” de demagogo, destructor y devastador. Si no puedes vencer a las instituciones, nombra personas que te sean totalmente leales, incluso si son ineptas, ignorantes e inexpertas. Coloniza con gente abyecta aquellas instituciones que detestas para que finalmente se haga tu voluntad. Tan sumiso que ante una decisión te preguntan mansamente: “Señor, ¿qué quieres que haga?”

Lo ideal es tener en su interior saboteadores que ayuden a derribar la estructura para facilitar su control por parte del Licenciatario. Aquellos que en gobiernos anteriores fueron designados por su conocimiento, trayectoria y prestigio, pero que no dudaron en venderse a los mesiánicos. Arturo Zaldívar cumplió escrupulosamente el papel que se esperaba de él, terminando por renunciar a la toga con la que acabó limpiando las leyes cuando así se le requería. Le quedaba un año y así abrió paso a que otra persona sirviera la 4T por ocho. Su renuncia aún no había sido procesada y ya formaba parte del equipo de candidatos del régimen; No dudaría ni un solo segundo de su deslealtad hacia la nación y de la recompensa recibida a cambio. No mantener ni siquiera un mínimo de decoro es el sello distintivo de los servidores del demagogo.

La diferencia entre un Zaldívar y una Lenia Batres son siete años más de genuflexión ante el tabasqueño o su representante quien de todas maneras dormirá en Palacio Nacional pero no mandará. El mismo voto de obediencia, pero por mucho más tiempo. ¿Importa en lo más mínimo que el nuevo ministro creyera que la Constitución de los Estados Unidos no está escrita? ¿Que carece de la formación jurídica mínima para poder dilucidar los complejos temas que enfrentará? Tiene lo necesario: un largo recorrido en el Movimiento de Regeneración Nacional de la mano de su hermano, otro fiel ejecutor del movimiento Obrador y quien hoy funge como jefe de gobierno capitalino. Lo que conoce en profundidad es el uso de porristas y el uso ilegítimo de la fuerza que le da una posición para extraer rentas en beneficio propio y de su grupo. En ese sentido, ella sí tiene un doctorado de larga data y puede enseñar, nada que ver con sus posgrados en institutos de patrulla.

Pero la tarea está incompleta, para infinita frustración del presidente. No tiene suficientes votos en el Congreso y se le acaba el tiempo para estar, al menos formalmente, a cargo del país. Sólo le queda lograr que gane su fiel escudero de tantos años y también lograr que Morena y sus satélites (a los que se acaba de sumar el contingente fosfo, fosfo) tengan mayoría calificada en el Poder Legislativo. En eso se concentrará durante los próximos seis meses y medio: hacer campaña mientras logra la mayor compra de votos desde los tiempos del viejo priato. Porque AMLO dejó al PRI autoritario que ganó elecciones por las buenas o por las malas, pero ese PRI nunca ha abandonado su persona.

El mayor legado que pretende dejar Obrador tras sus seis años de gobierno no es un sistema de salud supuestamente destruido como el de Dinamarca, ni un tren que destruyó una selva o una refinería igualmente costosa que no entrega una gota de gasolina. Lo que aspira es regresar al país del sexenio sin frenos ni contrapesos, con las instituciones a sus órdenes o finalmente enviado al diablo. Para consumar el Plan D.

Leer la nota Completa

Metro

By Metro

METRO es un sitio web internacional en donde destacan las noticias más relevantes de hoy, actualidad y diversos temas como deportes, politica, economía y más. Con información veráz y acertada en cada noticia de todo el mundo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *